Nuestra boda: historia completa

kavita_wedding_bannerMatrimonio no se trata de «papeleo», se trata de amor

Esta es la conclusión que he sacado al vivir la boda y todas las preparativas para ella. El mes de marzo ha sido muy importante en mi vida. He cerrado una página y he pasado a otra.
Ha sido fácil? No, de verdad que no. Me acuerdo muy bien las caras de unas personas después de anunciar que me iba a casar. Me preguntaban si de verdad lo quería… Os podéis imaginar el nivel de estrés que yo llevaba dentro si en lugar de las felicitaciones recibía este tipo de preguntas?

Ahora me siento muy diferente. Nuestra boda sin ninguna duda ha valido la pena:

  1. A mi lado está mi amor y cada día me siento muy afortunada de poder vivir nuestra historia.
  2. El matrimonio hace sentir que no estás solo. Para mi es otro nivel de intimidad en pareja.
  3. Sé, que ahora soy más fuerte. Las conversaciones estresantes que tuve con algunos familiares al prepararnos para el evento me han hecho valorar mucho más mi espacio personal y poder defenderlo.
  4. En mi vida la protagonista soy yo. Y eso significa que puede haber mil opiniones que es mejor para mi. Pero solo yo puedo saber la verdad y tomar las decisiones.
  5. Estar casado es una ventaja a nivel práctico si tú y tú pareja sois de unos países distintos (como en nuestro caso). Ahora en todos los niveles somos una familia (no amigos o compañeros de piso): para nuestros padres, parientes y para cualquier gobierno del mundo.

Nuestra historia

Para documentar los hechos me gustaría dejar aquí una descripción de nuestra historia. Ahora mismo lo único y lo más importante que sé es que la vida no es y no tiene que ser perfecta. Y la habilidad de aceptar los contratiempos, las sorpresas o cualquier cosa inesperada puede significativamente mejorar la experiencia. Al final, muchas veces no se trata de la situación en si, si no de como te sientes al respecto.

Con este pensamiento en mente, voy a empezar a contar…

La idea

La idea de que hay que casarse vino de mis padres. Eso fue hace 2 años, justo antes de celebrar el Fin de Año 2019 y el Inicio de 2020. Tenía que ser el primer encuentro de mi novio con mis padres en vivo. Y unos días antes de su llagada de Barcelona (estábamos en nuestra casa en Zelenograd, Rusia) ellos me «presentaron» su idea:

«me tengo que casar», «si no, no quieren ni conocer a mi novio», «me tienen que educar porque si no, yo no entiendo mi deber como mujer y hija de mis padres».

Yo tenía 24 años, hacía 2 años  que vivía en Barcelona y llevaba 1 año en relación con mi novio.christmas_candles En aquel momento lo sentí como una lluvia de agua helada sobre mi cabeza. Yo no estaba preparada ni para un compromiso tan fuerte, ni para un comportamiento así de frio y estricto por la parte de mis padres. La única cosa que les importaba entonces fue que «yo me tengo que casar y punto».

A parte del machismo con el que me encontré, había otra pequeña parte de mi corazón que también sufrió un acto de violencia. En esta parte durante años vivían mis propias ideas y mis sueños acerca de mi matrimonio. Yo, igual que muchas personas románticas, siempre imaginaba que algún día el amor de mi vida me propondría el matrimonio. En mis sueños eso sería una sorpresa, en algún lugar bonito e íntimo y que, sobre todo, la iniciativa vendría de mi pareja que para aquel momento estaría 100% listo y decidido para pasar el resto de su vida conmigo.

En casa de mis padres me di cuenta que esto nunca iba a pasar.

Ahora, con la experiencia que he vivido, puedo decir que no pasa nada si la vida no sigue los sueños de adolescencia. Pero las decisión que se tratan de la vida personal deben venir de la pareja misma. No de sus padres, tradiciones, religión, etc.

Tal vez, aquella situación era la consecuencia de la falta de la comunicación con mis padres. Nunca hemos hablado del tema. Y al tener una relación bastante cariñosa y cercana con ellos es normal que yo no esperaba la reacción que demostraron ellos. Parecía un cambio radical de unos «padres-amigos» a los «padres-controladores». Y eso que yo pensaba que los tiempos de «control» se acabaron con mi adolescencia y que supuestamente yo era libre de construir mi vida tomando mis propias decisiones. Pues no. Así que tuve dos opciones:

  1. defenderme e intentar convencerles que el hecho de estar casada no garantiza que voy a ser feliz ni que voy a pasar toda mi vida con la misma persona,
  2. aceptar su punto de vista evitando peleas y mal rollo entre mis padres y mi novio.

Intenté la primera opción y no funcionó. Entonces acepté la segunda. En una gran parte gracias a la compresión de mi pareja. Él estaba mucho mas preparado a esta idea, lo tomó con calma y como un acto que no le importa hacer. «Estarán más tranquilos si nos casamos, pues nos casamos. Siempre existe el divorcio».

Aquí para mi el matrimonio ha pasado de ser un acto romántico a ser un acto formal y tradicional. Porque al final lo que realmente tenía voz eran las tradiciones de mis padres y su forma de ver el mundo. Y en su mundo si estás con alguien, te casas con él. (A parte de la filosofía asiática, donde una chica al casarse pasa de protección por su padre a la protección por su marido…).

Así tomamos la decisión de casarnos. 🙂

Los papeles

documentos_pinterestTodos sabemos que el año 2020 nos hizo vivir una pandemia mundial. Así que yo no viajé a Rusia y no hice nada al respecto de la boda. Nos comprometimos y seguimos adelante.

Para el 2021 ya tenía asimilado que habría que «mover el tema». Y además me sentía obligada a cumplir nuestro compromiso, lo prometimos a mis padres. Y por razones propias yo misma empecé a tener ganas de avanzar. Básicamente pensando en la burocracia, nuestro futuro como una pareja internacional… casarse me parecía una buena idea.

El verano 2021 cuando fui a Moscú con mucho esfuerzo (tal vez no existe un país donde el tema de papeles sea algo fácil y rápido) saqué los documentos necesarios y volví a Barcelona. Para aquel entonces mi mayor preocupación eran los mismos documentos.

He hecho lo suficiente? Seguro que tengo todo lo necesario? Mis documentos los van a aceptar? Todo va a ir bien?

Menos mal, el Registro Civil de Barcelona no nos creo ningún contratiempo. La burocracia iba según el plan y a tiempo. En el octubre ya recibimos el documento que nos permitiría casarse durante los próximos 11 meses en cualquier Ayuntamiento de Barcelona o en el mismo Registro Civil. Nosotros elegimos el ayuntamiento justo al lado de nuestra casa que durante el invierno estaba con obras en la fachada. :/ «Que fotos vamos a sacar», pensé yo… Porque desde el lado romántico lo único que yo quería era hacer fotos bonitas. Mis otros deseos y sueños (con el estrés inicial) ya se fueron al limbo.

 

Las preparaciones y el segundo gran estrés

El siguiente paso fue elegir la fecha. Para que entendáis un poco el background emocional, nosotros estábamos animados que el tema iba bien, que los papeles estuvieron aceptados y que lo único que nos quedaba era ponernos guapos y ir a firmar. Yo quería ir en bambas blancas. Así fue nuestro el plan.

En nuestro Ayuntamiento las bodas se celebran una vez al mes solo los viernes. Mi idea era casarse la primavera, cuando la naturaleza se despierta. También para no aplazar mucho por si nos confinan de nuevo y para evitar una celebración «boda boda» que imaginaban nuestros padres (obvio que para esto lo mejor serían los meses de verano o otoño).

casa_batllo_san_jordi Un día recibimos la llamada de Ayuntamiento con dos fechas primaverales a elegir: 18 de marzo o 22 de abril. Para el mayo – junio ya no habían plazas libres. Nos han dado unos minutos para elegir con la idea que nos volverán a llamar para preguntar la decisión final. Os juro, algo dentro de mi me dijo «Karina, no eliges el 22«. Pero yo pensé: «Que bonito… El numero 22 es como una pareja de gansos, un número par, y en el abril seguro que hará mejor tiempo que en el marzo. Puedo esperar un mes, no pasa nada.» Así que dije, el 22. Víctor estaba de acuerdo.

Me sentí muy muy feliz. Luego ya vi que el día 23 es la fiesta de San Jordi y toda Barcelona va a estar llena de rosas, gente cantando y parejas felices. Y también que la fecha sería 22.04.22. Super bonito. Bueno, está claro que me he inspirado mucho con todas estos pequeños detalles. Me sentí afortunada, de verdad. Que por suerte nos han dado un día perfecto para casarnos.

Estuve así de feliz unos 10-15 minutos.

Nunca los olvidaré. Estuve en el trabajo, compartí mi alegría con los compañeros. Pensé «Que guay! Vamos allá!»…

La reacción de mis padres cuando les llamé fue muy reservada, casi silencio… Mi padre ha dicho: «Vale, bien». Mi madre: «Vaya, el 22 es el Viernes Santo, que mal». Que siento yo? Otra lluvia helada sobre mi cabeza. No están contentos por nosotros, he elegido la fecha mal.

Me sentí mal, pero no le dí mucha importancia. Ya tenemos la fecha, que más hace falta? En siguientes conversaciones con mi familia mi madre volvió a mencionar el Viernes Santo (según el calendario Ortodoxo). Le pedí con todo el respeto no volver a hacerlo, que mi vida no tiene nada que ver con su religión y que por favor respete nuestra decisión. Además la familia de mi futuro marido igual que nosotros estaba muy contenta con la fecha…

Toda esta tensión me explotó a la cara el día 4 de diciembre. Que tampoco voy a olvidar nunca… Víctor se fue para unos días. Mi plan era pasar en casa los 4 días festivos sola hasta que él no vuelva. En menos de media hora después de que él se fue, ya estuve hablando con mis padres por videollamada. Fue una de las conversaciones más complicadas en mi vida… El hecho de que el día 22 cayo al Viernes Santo dejó a mi madre (que es creyente) muy intranquila. Y su objetivo era hacer lo que haga falta para impedir la boda aquel día. Por un lado, no quiero ser muy radical. Mis padres aceptaban la fecha si yo fuera a una iglesia Ortodoxa a pedir la bendición para casarme a algún cura (que para mi es absurdo…). Por otro lado se interponían al asunto que yo no consideraba suyo. La boda era nuestra y aquí no había de que hablar.

Así que yo me sentí así: ellos respetan sus ideas más que a mi, no me hacen caso ni intentan escucharme, me presionan otra vez, no se han dado cuenta lo duro que era para mi aceptar el compromiso en el año 2020, nos cortan el rollo a mi y a mi pareja, me hacen sentir vergüenza frente a su familia, etc. Pero sobre todo yo volví a sentir presión y desesperación.

tristeza_disneySinceramente, me cuesta mucho describir aquellos momentos… Puede parecer que la fecha es algo insignificante y que no valía la pena estresarme tanto. Pero yo en esta situación vi algo más profundo que solo la fecha. Vi la forma de comunicarse entre mis padres y yo, vi que mi vida personal no era tan «personal» como yo la imaginaba, vi que mi espacio personal no está protegido y que es muy fácil penetrar mi mente, influir, dejarme intranquila. Vi que respeto es algo que a veces puede ser muy pesado y difícil de cumplir. Y que yo apenas tengo alguna libertad de decidir algo.

Desde aquél día y hasta el día de la misma boda me convertí en la niña que veis en la imagen. Esa fui yo.

Más incomprensión

Mi objetivo principal era mantener la paz en la familia. Prometí a mis padres hablar con Víctor (que me hacía mucho daño, porque sabía lo ilusionado que estaba él) y si fuera posible que cambiemos la fecha. Si os acordáis yo estaba sola en casa para los próximos 4 días. La conversación la tuve el sábado, que significa que el Ayuntamiento no se abriría hasta el miércoles, porque el lunes y el martes eran festivos. Y que hasta el martes yo seguiría sola en casa.

Si acuerdo bien, el jueves a la primera hora conseguí hablar con la persona adecuada y cambiamos la fecha para el 18 de marzo. En aquél entonces yo estaba bastante estresada. La ilusión por la boda desapareció casi de todo. Me culpaba por hacer daño a mi pareja. Y por no escuchar la pequeña voz en mi interior que en su momento me dijo «No eliges el 22…».

Los próximos 3 meses pasé en la lucha constante por mis fronteras personales. Muy a menudo estuve recibiendo comentarios de mis padres acerca de todos los posibles detalles:

  1. El plan del día
  2. Mi vestido
  3. Peinado
  4. Maquillaje
  5. Restaurante
  6. El color de traje de Víctor
  7. Zapatos
  8. Anillos
  9. Pastel
  10. Invitados
  11. Fotógrafo
  12. De nuevo la fecha (que es otra historia y que me dejó congelada de lo absurdo que fue)
  13. etc.

Todo era demasiado importante. Todo tenía su significado especial y «mágico» («el color negro del traje del novio significa muerte», me dijeron una vez…). De repente mi mundo desde «trabajar, aprender, hacer cosas creativas» se encogió hasta «el largo de mi vestido y que peinado voy a llevar»…

Era un estrés inacabable. Me despertaba en la mitad de la noche discutiendo en mi mente y intentando al menos en mi imaginación defender mis decisiones. Está claro que la idea con bambas blancas fue criticada enseguida. Si yo decía que todavía hay que cosas que no hemos decidido, en respuesta recibía una lista de ideas casi «obligatorias» de cumplir.

Llegué al marzo casi sin energías. El 24 de febrero empezó la guerra con Ucrania que me hizo sufrir todavía más…

Porque después de todo esto mi conclusión principal es que «Matrimonio se trata de amor y no de papeleo»? Porque todo este tiempo a mi lado estaba el amor de mi vida. Apoyándome, viviendo cada situación estresante conmigo, los días y las noches. Por eso el día de nuestra boda fue un día tan feliz. Me casé con Víctor! Con mi alma gemela! Con la persona que al vivir tantas cosas conmigo demostró solo lo mejor de él. Y esto no tiene precio.

Nuestra boda

Puede que hemos tenido la boda más corta en la historia de humanidad, no lo sé. 🙂 Duró 3 horas. Desde las 17h cuando entramos al Ayuntamiento hasta las 20h cuando se fueron nuestros invitados. Cómo ha ido el evento?

  • He estado sin tacones, hurra (porque mi vestido con las bambas no quedaba bien y no encontramos unos zapatos con tacones que me gusten , así de simple)
  • Me he sentido muy guapa y querida
  • Víctor estaba muy elegante
  • El ramo de novia que me ha regalado mi novio también ha sido muy muy bonito
  • Tenemos las fotos de la boda súper chulas
  • El evento ha durado lo suficiente para disfrutar y no agobiarse
  • Nuestras familias (ambas) lo han pasado bien y se les veía muy felices
  • Hemos comido el pastel que cociné y decoré yo y parece que a todos les ha gustado!
  • Hemos estado con personas que queremos mucho en el ambiente muy familiar y cariñoso
  • Ah, y la fachada del Ayuntamiento ya estaba renovada y no tenía andamio
  • Sin mentir, el 18 de marzo ha sido un día muy feliz para todos nosotros

Valía la pena «torturarme» con cada detalle? No. Porque al final nosotros mismos preparamos la boda sin casi ninguna ayuda. Y lo que mas necesitábamos era el apoyo, no ideas o consejos. Y tal como lo hemos hecho les ha gustado a todos! Entonces, porque no confiaron en mi desde el principio?..

Ahora, casi un mes después me siento muy distinta. Soy más fuerte. Más autosuficiente y madura. Y lo más importante, como he dicho antes: soy muy feliz porque estoy casada con el hombre que más quiero en este mundo. Encontrar el amor de mi vida es lo que yo soñaba desde siempre. Y ahora es mi marido.❤️

 

Postdata. No estoy enfadada ni en mala relación con mis padres. Entiendo de donde vienen sus preocupaciones y estas ganas de influir a ciertas situaciones. He aprendido mucho y sigo aprendiendo. Porque igual que antes, la paz entre nosotros sigue siendo muy importante para mi.

 

Algunas fotos de aquel día