En este artículo, de la categoría Salud mental, os traigo dos noticias:
Noticia 1. ¡He empezado a estudiar un máster!👩🎓
Noticia 2. Entre las tormentas del día a día y la ansiedad, estudiar se ha convertido en mi refugio. Y el ejemplo de otras personas me animó a dar ese primer paso.
Dar sentido a tu vida
Las personas se meten a estudiar por varios motivos, tanto prácticos como profundamente psicológicos. A nivel práctico, todos queremos tener un mejor puesto de trabajo, mejor sueldo, afrontar con más facilidad y sabiduría los retos diarios, avanzar. A nivel psicológico… tal vez ganar más respeto a ojos de la sociedad y de uno mismo, tapar o curar inseguridades, distraerse, ¡o incluso divertirse!
Al final, dudo que en la edad adulta alguien pague unos estudios que le resulten aburridos o irrelevantes.
Quizá parece absurdo: hay más tareas que hacer, menos tiempo libre y un montón de información que consumir. Y aun así. Por eso, si las circunstancias lo permiten, diría que encontré casi un santo grial de paz mental.
Sí, siempre se percibe competencia en el aire, una infinita cantidad de novedades en la industria, etc. Pero, teniendo un estudio que ocupa tiempo y mente, no me involucro tanto. Y qué curioso e interesante me parece intentar poner en práctica lo aprendido en mi ámbito laboral. Simplemente no hay tiempo para perderse a uno mismo en traumas del pasado o pensamientos frustrantes sobre el futuro.
Ver brillar a otros me encendió la chispa
Esta idea, la de estudiar, antes me parecía colosal. No me podía imaginar dar tantos recursos míos (como dinero, tiempo, energías) a algo así. Pensaba que eso solo empeoraría la intensidad de mi rutina diaria. Pero viendo cómo a otros les ha ido bien, cómo se motivaron a adentrarse en lo que de verdad les gusta, cómo les brillan los ojos y cómo la ansiedad poco a poco va quedando en segundo plano, hasta desaparecer del todo… pensé: “¿Y por qué no?”
¿Y si me lanzo?
Y ahora, estudiando en un grupo de unas 30 personas, veo que hay más y más gente como yo. Obviamente a cada uno le motivan cosas distintas. Pero a estas alturas, la decisión de estudiar un máster, estoy segura, cada uno la tomó con plena conciencia y lo está intentando disfrutar al máximo.
¡¿Acaso no es genial?!
Comparto mi motivación
No me llamo entusiasta ni apasionada. Y no me interesa animar al mundo entero a hacer lo mismo. Simplemente lo documento aquí, o más bien lo comparto con quienes estén interesados: estudiar lo que te interesa mola y quita ansiedad. Estás siempre entretenido con cositas nuevas.
Yo me frustro también de vez en cuando, pero intento tratarlo con la máxima calma posible.
– Lo hago porque quiero.
– Y si necesito una pausa, la tomo.
– Si necesito ayuda, la pido.
Y así, la vida parece ser un poquito mejor de lo que era antes.
Postdata
Conozco a alguien ya plenamente jubilado que se matriculó en una universidad para estudiar ciencias que le interesan. No lo sabía, pero existen programas para personas mayores que incluso los liberan de los exámenes, ya que asisten solo por el interés de aprender.
¿No es fascinante? A mí me genera un profundo respeto y admiración por ellos.
Y si llego a esa edad, quién sabe… pero creo que me gustaría hacer lo mismo.